Silvia González Sanz
5/5
Si te decides por este sitio para casarte, acertarás.
Recuerdo la tarde que fuimos mi pareja y yo a ver el Molino de Sopetrán. En nuestra mente, ya teníamos escogido otro lugar, pero queríamos estar seguros y mirar otras posibilidades. Cuando terminamos de ver la finca y de conocer a Ester y Luisma, supimos que era el sitio donde queríamos casarnos. Estás rodeado de naturaleza con diferentes ambientes donde desarrollar la celebración, con muchísimas posibilidades que te ofrece tanto la finca como los dueños, que desde el minuto 1 nos ofrecían ideas y estaban abiertos a todo lo que les explicábamos que queríamos hacer. Nos ofrecieron contactos para todos los servicios que habíamos decidido contratar, pero sobre todo quería resaltar a Daniel Redón (nuestro DJ), a Paula Roquero (del catering de Triciclo) y a Julia Bañuelos (florista).
Durante la organización de la boda, nos pasaron muchas cosas, entre otras a una semana de la boda, los músicos que habíamos contratado para que tocaran en directo, nos cancelaron. En cuanto se lo conté a Dani (nuestro DJ), se puso a buscar alternativas que nos encajasen y que pudieran tocar dado el corto tiempo que teníamos. No sólo nos consiguió un grupo perfecto para la ocasión, sino que se prepararon una canción con ukelele muy especial para nosotros para que abriéramos el baile.
Además, también nos encontramos con las variaciones de tiempo propias de la primavera. En principio, la boda iba a ser al aire libre ya que la época del año (mayo), lo permitía. Sin embargo, una semana antes, las previsiones eran de lluvia para ese día. Cuando hablé con Ester y Luisma, ellos ya tenían plan A, B y C, lo que nos hizo también sentirnos muy cómodos y tranquilos con ellos. Desde el principio estaban atentos a todo.
El catering trabajó de maravilla, el cóctel fue perfecto, toda la comida estuvo exquisita. Mi suegro, que es cocinero, estaba encantado con la comida. La decoración de las mesas fue perfecta, es un detalle que además puedes hablar con ellos sin problema y escoger el estilo que más te guste.
Por último, pero no por ello menos importante, Julia. Es otro contacto que nos facilitaron desde el Molino de Sopetrán. Cuando vimos los centros de mesa de Julia, nos enamoramos. Eran como trocitos de campo puestos encima de la mesa. Había un capricho que quisimos hacer y era un arco de flores para la ceremonia. Qué puedo decir, quedó absolutamente impresionante (no hubo invitado que no se quedara perplejo), Julia tiene un gusto exquisito.
Las fotografías que adjunto son del estudio Cruz Campa Fotografía.
Solo podemos dar las gracias a Ester y a Luisma. Nuestra boda fue un bálsamo para todos. Fue perfecta. De hecho, todos los invitados nos comentan que quieren que nos volvamos a casar porque desde luego fue un día para recordar.